Escritoras latinoamericanas: Razón y locura



Presentación:   Escritoras latinoamericanas: Razón y locura
Quiero  iniciar  esta presentación con algunas palabras sobre la autora Carmiña Navia, una mujer polifacética, poeta, líder social y feminista, investigadora. En todas estas facetas encontramos su   compromiso político y ético con la justicia para las mujeres, compromiso que  está revestido de una tozudez para hurgar, encontrar y mostrarnos con pasión como en este caso, un panorama poblado  de mujeres brillantes,  algunas de ellas, opacadas a través de diversas estrategias patriarcales. Como investigadora, Carmiña ha realizado una permanente labor por develar el aporte de las mujeres en  la literatura lo cual lo ha logrado en obras como  “La mujer protagonista en la narrativa colombiana”, 1992                              “Guerra y paz en Colombia. Las mujeres escriben, premio Casa de las Américas, en el 2004  y “la Narrativa  femenina en Colombia” en el  2006
 Hoy nos entrega un nuevo trabajo, El libro Escritoras latinoamericanas: Razón y locura. El libro  presenta dos ensayos: el primero es una presentación general de algunas pensadoras latinoamericanas. El segundo es un recorrido por la narrativa femenina en Colombia y otros países, particularmente la narrativa focalizada en La locura. Como ella lo dice, “este libro es producto de sus investigaciones permanentes alrededor de la expresión y  discursividad femenina en América latina  y en Colombia”. (Navia, 2012:10)
El primer ensayo indaga sobre las propuestas intelectuales que han realizado las mujeres en América latina, cuestionando el androcentrismo que ha invisbilizado estos aportes. Nos permite reconocer y admirar a mujeres como Sor Juana Inés de la Cruz,  un caso excepcional que logra sobresalir en el período colonial, período de silenciamiento para las mujeres. Ya en la independencia, siglo XIX cambian las condiciones, las mujeres logran más espacio;  la autora nos presenta una variedad de nombres como  Flora Tristán, Clorinda Tunner de Mato, en el Perú;  a Eduarda Mansilla y Juana Manuela Gorriti en Argentina; Laureana Wrigh en México y Soledad Acosta en Colombia.
Carmiña logra transmitirnos el compromiso y las batallas de estas mujeres por el derecho a la educación. Se destacan por su labor a través del periodismo los nombres de Juana Manso y Teresa de la Parra. Ambas, en momentos y lugares distintos con una rica y diversa producción literaria en la que hacen aportes importantes a los proyectos de nación, a la memoria femenina y liberación de la mujer. Juana Manso interpela y cuestiona el orden de género de su tiempo.
Ya en el siglo XX nos presenta a la intelectual argentina  Victoria Ocampo, quien se destaca por su trabajo autobiográfico y de testimonio. Una de sus principales producciones es la Revista Sur, a través de la cual manifiesta su compromiso social y político con su nación. Destaca igualmente a Rosario Castellanos quien a través de sus ensayos recoge y reseña la presencia de mujeres en los procesos independentistas de México y América latina.
Con el recorrido por estas figuras, la obra nos va entregando claves del pensamiento y  escritura femenina, en un escenario donde la construcción de la subjetividad femenina estaba obstruida. La autora explicita la necesidad de hacer esta investigación “amorosamente” para poder tocar, comprender y valorar las duras batallas y logros de estas mujeres. La investigación nos muestra las semillas y antecedentes del feminismo latinoamericano, el trabajo de autoconciencia, la sensibilidad, solidaridad  e injusticia de género. La valoración de lo femenino como requisito para la salvación del mundo, que ya proponían algunas de estas mujeres. Nos queda claro el compromiso político social, de justicia, de inclusión, de diversidad cultural  y militancia feminista de estas avezadas mujeres, aunque también nos señala la ambigüedad y contradicciones en algunas de estas autoras, que decían explícitamente no ser feministas. Sin embargo, su trabajo fue fundamental para que a partir de la segunda mitad del siglo XX, se ampliaran los derechos de las mujeres y su acceso a la educación en el continente.
¿Estas loca? Pareces loca... ¡Definitivamente estas loca!…. Frases tan familiares y presentes en nuestra cotidianidad femenina, acaso están reflejando ese ir y venir entre la cordura y la locura en nuestras vidas. Leyendo este trabajo recordé una imagen sentimiento de mi adolescencia, escuchaba frecuentemente eso de que las mujeres éramos histéricas, aunque no entendía que quería decir, si llegué a interiorizar que era algo que tarde o temprano nos reventaba por algún lado a las mujeres, como un destino…  seguramente para muchas el tema de la locura no nos es ajeno, como entonces no leer con infinitas ganas y curiosidad este  segundo ensayo “La locura en la narrativa femenina de América latina”

La locura ha sido un tema significativo en la literatura occidental, sobre él hay muchos trabajos desde diferentes perspectivas, hay antecedentes de análisis sobre su presencia en la literatura femenina en América latina.  Es frecuente que la literatura femenina incluya temas  irracionales como la locura y como no, si “Desde principios del siglo XIX, “Habían maridos que declaraban locas a sus  esposas para hacer  que fueran encerradas en los asilos y así versen liberados de ellas; “Hijas difíciles” eran encerradas por su padres” En general las mujeres eran consideradas débiles y debían ser protegidas de los peligros, las distracciones, las disipaciones de la vida pública y los excesivos esfuerzos intelectuales. La opinión médica masculina advertía, con severidad e incesantemente, que la mujer que se apartara de la esfera doméstica, sufriría irremediablemente, un colapso psiquiátrico”[1] (Roy Potter, ·Historia social de la locura” citado por Patricia Aristizabal) En la obra que nos convoca hoy, una novedad es  el análisis literario que hace desde la perspectiva de género. Aquí la autora nos presenta unas claves sobre la relación entre literatura y locura abordando los binomios genio/locura  y  razón/locura para finalmente plantearnos la locura como un “cautiverio” de las mujeres, concepto tomado de la antropóloga y feminista Marcela Legarde.
Su propuesta para este segundo ensayo, nos dice es  “analizar algunas novelas colombianas escritas por mujeres en las que sus protagonistas viven específicamente este tipo de cautiverio, o se acercan a él. Se trata de la puesta en marcha de los mecanismos de control o dominio sobre mujeres que no responden al patrón esperado, (Navia, 2012: 44) luego  analizará también casos similares de la literatura latinoamericana.  Las novelas seleccionadas son muy distintas entre sí, pero tienen en común un hecho: “escritoras mujeres construyen mundos narrativos en los que representan y ponen a actuar a protagonistas acusadas de locas, encerradas temporal o definitivamente por aquellos que se arrogan el derecho de poner los límites. Las narraciones dejan ver con mayor o menor claridad los caminos que llevaron a ese estado, las consecuencias, el modo de abordarlo por sus cercanos. Nos transmiten a la par sus sentimientos y miradas sobre esta realidad” (Navia, 2012: 44)
Carmiña nos hace caer en cuenta sobre la frecuencia con que el tema de la locura es tratado en la literatura colombiana, y a través de las obras que analiza nos va presentando la locura desde diferentes perspectivas, la primera novela que nos presenta es “María entre los muertos”,  cuya autora es Magdalena Fety de Holguín. Novela en la que a través de la mente de María su personaje principal nos muestra su proceso a la locura, proceso en el que  la culpa y la soledad son decisivos, como en la vida de tantas mujeres., María no “lograr encontrar el camino hacia si misma” (Navia, 2012,50)
Luego nos descubre la influencia  del ambiente exterior, que puede llevar a la locura, como en el caso tres Marianas, personajes de”Misiá Señora” de Alba Lucía Ángel: Ellas tienen motivos para enloquecer: violencias, violaciones, infidelidades, asesinatos… La  locura es aquí como un “animal agazapado que puede saltar en cualquier momento”.
En ¿Recuerdas Juana? De Helena Iriarte,  Vamos a encontrar el conflicto entre madre e hija, el desamor materno, la ausencia de la chora, espacio nutricio matricial, como un  factor  en el camino a la locura de la niña Juana.
“La sabiduría y la razón son vecinas cercanas, no hay más que una media vuelta de la una a la otra” (charron, citado por Foucault) en una cita de esta obra,  y será por ello que Carmiña estructura su obra con estos dos ensayos, uno que afirma el pensamiento intelectual de las mujeres en América latina y el otro que  plantea la relación entre novela y locura, en el primero sobre sale el convento, en el segundo el manicomio, ambos lugares creados por el patriarcado para recluir a las mujeres, para hacerlas prisioneras.
 A través del análisis del  conjunto de obras seleccionadas podemos hacer un intenso curso sobre aspectos centrales de las identidades y subjetividades femeninas, y es precisamente  el conocimiento y la militancia de Carmiña con la causa de las mujeres la que le permite hacer esta magnifica selección de obras... La falta de reconocimiento, la imposibilidad de encontrar el camino hacia nosotras mismas, el desamor materno, de pareja, el desarraigo, la persecución política, el despojo Esta selección de obras y autoras es valiosa porque logra hacer un paneo amplio en un período de más de 40  años…  Además rescata algunas  obras que han pasado desapercibidas a pesar de su valor literario, como “Los muertos no se cuentan así de Mary Daza Orozco, donde Oreana, nos muestra la locura producida por la violencia política, la persecución y la tortura, a través  del caso del genocidio contra la Unión Patriótica.
De la historia de  Oreana saltamos a la de Zana, la protagonista de “Las Cuitas de Carlota” de Helena Araujo  No sentirse cómoda  con ella misma, con  el mundo que le tocó, no tener plena conciencia y control de lo que hace, no tener fuerzas para romper esta situación todo esto lleva a Zana, no saberse ubicar con respecto  a su familia, a sus hijos, no le deja otro camino que la  Clínica de reposo y sus horribles tratamientos.
 El conjunto de obras colombianas seleccionadas se cierra con “Delirio”, de Laura Restrepo, novela premiada Alfaguara 2004, aquí el análisis de Carmiña nos permite comprender los complejos hilos de esta gran novela que “nos presenta una psicosis femenina enraizada claramente en una ausencia de madre... una hija sin universo simbólico, la  eterna búsqueda del amor del padre, la locura como historia familiar. La madre como funcionaria del padre en el sistema patriarcal”.(Navia, 2012: 80) Nos muestra como uno de los aspectos más interesantes de esta obra es la alternativa que plantea al cautiverio de la locura en la mujer, alternativa basada en el amor, en este caso el amor de Aguilar, ese hombre que viene de otros lados y que se decide a acompañar a Agustina en sus episodios psicóticos, aún a costa de renunciar a sus propios intereses. Carmiña nos aporta elementos desde la psiquiatría y el feminismo que sustentan y validan estas salidas a la locura distintas a los  encierros de los sanatorios o manicomios.
En la segunda parte de este segundo ensayo, se nos plantea  la locura en la literatura latinoamericana. Se destaca la cacería que hace la autora sobre los antecedes sociales y médicos de la locura en el continente, los cuales nos dejan ver los cambios en las percepciones sobre el tema.
Este recorrido por América latina lo hace priorizando novelas del siglo XX y XXI
Entre ellas encontramos a “La última niebla”, de María Luisa Bombal, en la cual su personaje  Ana María se refugia en la fantasía para sobrevivir “al desamor de su marido y al fracaso matrimonial.” (Navia, 2012: 88)  Carmiña nos devela  como para María Luisa Bombal, es una constante presentar el matrimonio y el amor como cautiverios de los que no tiene escapatoria  la mujer, “inaugurando  así, una representación de las condiciones sociales de las mujeres que señala nuevas rutas para que ellas se piensen, se entiendan y se escriban, permitiendo un paisaje novedoso en las reflexiones sobre si mismas”. (Navia, 2012: 92)
Se nos hace presente el contexto social y político de América latina, la pobreza, la desigualdad social, la exclusión, contexto recogido en las obras de Damiela Eltit, y de Inés Arredondo,  esta última con sus obras “Mariana” y “Río subterráneo” a través de los cuales Carmiña descubre la triada amor-locura-muerte “Los caminos del amor y el delirio juntos, el afecto o nicho familiar y la angustia entrelazados, construyen un panorama que preocupa a Inés Arredondo y que trata de reconstruir en su escritura”. (Navia, 2012: 97) Al igual que ella, Cristina Peri, escritora uruguaya, identifica en sus obras “la locura como una realidad social, el aislamiento de quienes la padecen, mientras la ciudad les da la espalda” (Navia, 2012: 100) Con estas tres autoras se plantea la locura desde lo social y lo urbano.
Seguimos  profundizando en este acercamiento  desde lo social a la locura,  encontrándonos  con la falta de horizontes, con el aislamiento social que produce el “estancamiento síquico que lleva  a la neurosis” (Navia, 2012: 101) en la novela de Alicia Yáñez, “El Cristo Feo”.
Otra invitada en esta investigación es Luisa Valenzuela, con su obra “cambio de armas”, nos amplia el panorama estableciendo la relación entre “locura, política y tortura” (Navia, 2012: 103) A través de Laura se nos presenta la anulación de la identidad y el robo de la memoria, de la mujer y del pueblo, dejándonos aquí un final abierto con la posibilidad de la recuperación y la liberación de la mujer y del pueblo.
La lista de invitadas  se cierra con  la mexica Cristina Rivera Garza y su obra “nadie me verá llorar” donde sus dos personajes están al límite, entre la locura, la adicción a las drogas y la prostitución “una pareja de náufragos solitarios y un conjunto carente de energía vital, que solo se mueve en sus ensoñaciones” (Navia, 2012: 112)  
Para finalizar esta investigación la autora nos hace una síntesis  de todos los elementos que sobre la locura nos han entregado esta diversidad de obras y sus mujeres protagonistas, síntesis que nos motiva a seguir reflexionando sobre el tema, a leer o releer cada una de las obras aquí analizadas a través de estas claves que desde la perspectiva de género nos enriquecen, cualifican y apasionan la lectura. Se nos presentan los distintos límites que nos impone la cultura patriarcal a las mujeres, límites que se convierten en cautiverios; a la vez nos traza  posibles  caminos de liberación como  la construcción de la palabra propia de las mujeres en un mundo patriarcal.
Quiero destacar también  de este trabajo,  la escritura clara, directa, que  pone a dialogar su pensamiento con una diversidad de  fuentes que nos precisan, amplían y refuerzan su propuesta. Estableciendo  hilos,  resonancias y disonancias  entre  las   novelas.
Esta obra, Escritoras latinoamericanas: Razón y locura”  recoge y sistematiza la presencia de grandes escritoras colombianas y latinoamericanas en el siglo XIX, XX y XI. La cantidad y diversidad de obras trabajadas y la perspectiva de género lo destacan de otros trabajos. Esta obra da continuidad a la propuesta de Carmiña “de contribuir  tanto a la construcción de la memoria femenina, definitiva para la construcción de los procesos identitarios, como a la posibilidad de una nueva escritura de la Historia de la Literatura en Colombia”. (Navia, 2006: 7) Es una investigación  necesaria para visibilizar la potencia de la mujer en la literatura, una investigación que nos llena de orgullo de género.
Solo resta decirle a Carmiña, muchas gracias por este regalo.
Bibliografía:
 Aristizábal, Montes Patricia (2005) “Panorama de la narrativa femenina en Colombia en el siglo XX” Universidad del Valle.
Navia, Velasco Carmiña (2006) “La narrativa femenina en Colombia” facultad de Humanidades, Universidad del Valle
Navia, Velasco Carmiña (2012) “Escritoras latinoamericanas: Razón y locura.” Escuela de Estudios Literarios, facultad de Humanidades. Universidad del Valle.
Julieth Tamayo
Comunicadora social, especialista Gerencia Social.
Estudiante maestría Género, Sociedad  y Políticas


[1] Aristizábal, Patricia (2005) “Panorama de la narrativa femenina en Colombia en el siglo XX” Universidad del Valle.

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